Antes de viaje, Tío conejo pensó que debía llevar a Dios un obsequio y una demostración de su astucia. En seguida derribo una guadua madura, extrajo un buen trozo he hizo un tuvo, lo labró cuidadosamente y le puso una tapa.
Salio muy temprano. iba muy alegre y decidido. Llevaba una mochila con comida y en las manos portaba el tuvo de guadua. Por el camino iba diciendo en un tono juguetón:
"Sí cabe, sí cabe, no cabe. ¿Como que no cabe? Sí cabe. No cabe, sí cabe, no cabe, sí cabe. Aquí si cabe, no cabe".
Quienes lo miraban pasar creyeron que Tío Conejo tenia algún trastorno mental. No era habitual encontrarlo hablando solo por los caminos del bosque.
De repente, aparecieron las avispas. Se acercaron y le preguntaron:
-¿Qué hace sobrino?
-Aquí discutiendo con mí sombra. Yo dijo que ustedes sí caben en este tubo. ella dice que no. ¿Por qué no van a caber? Yo digo que sí caben.
-Sí cabemos sobrino - dijeron las avispas.
- ¿Cómo no van a caber? Hagamos la prueba, yo estoy seguro de que sí caben.
Las avispas se metieron apresuradamente dentro del tubo de y Tío Conejo dijo sarcásticamente:
- Y todavía discutiendo que no cabían, ya ven que yo tenia razón.
- Sí cabemos sobrino, ahora sácanos de acá - dijeron desde adentro.
¿Porqué iba a sacarlas? Olvídense, si las saco no estoy haciendo nada. Las hice entrar para dejarlas enseradas ahí.
Enseguida, Tío Conejo alzo el tubo de guadua y siguió avanzando. Por el camino continuo diciendo: "Sí cabe, sí cabe, no cabe. ¿Como que no cabe? Sí cabe. No cabe, sí cabe, no cabe, sí cabe. Aquí si cabe, no cabe".
Desde la rama de un árbol, víbora estiro la cabeza y lo llamó para preguntarle:
- Sobrino, ¿Qué es lo que no cabe?
- Usted Tía. Yo dijo que usted, bien arregladita, si cabe en este tubo de guadua. Y a mi me da mucha rabia cuando me discuten sin fundamento. ¿Cómo no van a caber?
-Si quepo, sobrino.
-ensayamos, tía - le dice tío conejo.
La Víbora se arreglo vanidosa mente, se acercó al tubo de guadua y se metió. desde adentro dijo con una voz chillona:
-¿Se da cuenta sobrino que si quepo?
-Sí tía, yo sé que usted cabe.
-Bueno ahora si sáqueme de aquí, -solicito la víbora.
-¿Sáqueme? ¡Yo no saco a ninguno de los que van aquí! ¿Porqué los voy a sacar? De aquí no saco a nadie!
y así continuo su camino tío conejo hasta que lleno completamente el tubo con todos los animales que encontró a su paso.
Cuando llego al cielo, consiguió una entrevista con Dios y sin demasiados rodeos le dijo:
-Señor, permita me decirle algo. Vengo desde la tierra a regalarle un obsequio y también a hacerle una petición muy especial:
-Habla rápido que estoy ocupado- dijo el creador.
-Dentro de este tubo están los frutos de la creación. son los animales que habitan en la tierra. con esto quiero demostrarle mi astucia e inteligencia.
Tío conejo saco todos los animales que tenia dentro del tubo.
El creador mostró una cara de de asombro, nunca se imagino que un animal tan pequeño fuera capaz de tal astucia.
-Señor quiero pedirle que me de un cuerpo más grande.
El señor se disgusto mucho y le dió un buen regaño. Y le respondió enfadadamente:
¿Qué cuerpo te puedo dar? sí siendo tan pequeño haces todas esas travesuras, ¿cómo seria teniendo un cuerpo mas grande? Lo único que voy a arreglarte son las orejas.
Entonces. Dios halo fuertemente las orejas de Tío conejo y lo dejo caer desde la altura del cielo. Y ése es el conejo orejón que hace todas las astucias que cuentan los abuelos.
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